Etérea mariposa, recién transformada de devoradora larva, vuelas ahora, sin prisa aparente, buscando, con tus finísimas antenas la mejor flor donde desenrollar tu alargada lengua y llegar a lo más íntimo de aquella que adorna la rama. Acabas de cambiar forma, hábitos de comida, preparado los mejores y más vistosos colores, para que tus alas sean atractivas, al fin de perpetuarte. Y tan sólo tienes unas horas por delante para llevar a cabo ¡tanta tarea! Silenciosa y sosegada Incluso, me parece, pierdes tiempo contemplándome desde el exterior de la ventana.
¡Oh! especie humana Sin tiempo a libar, sorbo a sorbo la vida.