El viento la hierba ha inclinado
del prado en la ribera del río
ondulando, como un mar de olas
fraguando una volandera
al ansia acuosa del cauce
en su afán tornasolado
de última vocación salina.
Tiemblan las hojas del sauce,
despejar al río del espejismo
quiere, doblando la copa
asomándose al agua imparable
que se ahonda, en remolinos,
en un concierto heteróclito de visos,
que agita al dulce acuoso hacia el mar.









