Pueblo III

Duermen sosegados los muros.
Caen sombras desde el cielo nublado,
polvo gris cubre los resquicios de las piedras.
El silencio con largos ecos de sonidos huecos.

No hay rasgos de vida en las paredes, donde
sentados reposaban la espalda los viejos,
en los días de solana y a la espera
de ver cómo amarillea la luz de la tarde

La piedra nada más, bien labrada en los dinteles,
sin exigir forma y talla en las paredes.
fachadas grises y alguna ventana
para ver cuándo el sol despierta.

Pocas hojas que el viento revuelve.
Ni un pájaro. La piedra nada más. La tierra.
Todo envuelto en un sueño de silencio,
Sin dolor, con olvido, sin ruido, como muerto.

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