¡Alocada letra! No supe de tu existencia, en los felices años de la infancia, hasta que las profesoras, mandonas, y exigentes, con su aire terrorífico como venidas de otro mundo, te colocaron sobre el balancín del columpio. Ellas lo llamaban quebrado y desde aquel momento fueron apareciendo nuevas palabras, venidas de no se qué otro mundo: Ecuación, incógnita, despejar, sistema… ¿Qué alocada existencia la tuya! Colocada siempre en diferentes sitios: Arriba, abajo, sola, elevada, multiplicada, sumada, restada, dividida… y al final, despejada. Y por fin, dejando de ser tú O quizás siéndolo de manera más concreta, valorada. Llegado a este punto, Siempre quedé pensativo. ¡que complicación! Y que poca diversión, para jugar al escondite.
