Entre los árboles, la luna enramada, viste de plata algunas hojas, pétalos de día en el abismo de las sombras. En silencio y colgados de las ramas, los delirios musicales de los pájaros, sonidos estridentes al sol matinal fraseo lento, soliloquios, en el ocaso. Las luces de las casas encendidas, dejan ver el paisaje a través de las ventanas, vida cotidiana repetida en cada estancia. El cielo derribado, del día, hace balance la oscuridad reflejada en los rostros cansados, el ladrido de un perro en la lejanía, la noche entra por las ventanas mezclando sombras con sombras hasta que la luz se apaga, destruido todo por el silencio, como si la vida acabara.









