La leve luz de la tarde

Hay aquí paz para los ojos.

La leve luz de la tarde cae lentamente
desvaneciéndose en el aire,
dora las hojas que ansiosas suspiran
por un roce de la rama o una
imperceptible brisa que,
las deje caer y volar por el valle.
Los ya tímidos rayos, escasos de luz,
juegan a descender con las hojas,
como antorchas a apagarse en el río.
Depositadas, sin perturbar la corriente,
van raudas sin destino.
En un árbol de la orilla, en la desnuda rama,
un mirlo, extasiado como yo,
añade sonido al lento latir de la tarde.

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