En la noche, en la anchura sin límites del cielo, antes que los restos de la luna menguante se instalen en lo alto, como migajas caídas de una mesa, en una eternidad cayendo, flotan en lo oscuro las estrellas. Enigmáticos agujeros en el telón de la noche, vislumbrando otro lado claro y luminoso, tan lejos que ni pueden en el río reflejarse ni iluminar, como la luna, las oscuras y cercanas veredas. Vuestras repetidas posiciones sirven para iluminar otros caminos, pero nada como extasiados, en la noche, contemplar el titilar de la exigua luz, en el abismo de la oscuridad.

Me gusta, Humara, sencilla y expresiva. Salud
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