Entre ramajes de árboles asolados, la calma repentinamente tomó posesión, Calma de aire tibio y meditativo. Intenso instante de la imaginación, a la espera, prediciendo lo que acontece, lo que en posibilidad puede llegar a ser, distanciándose la realidad de lo imaginado. Firmes los árboles a sus profundidades, Se yerguen compitiendo en altura, extendiendo sus ramas como brazos, a la brisa que rompe la calma e inician un baile pausado. La vida, la existencia es esto. Muchos días, día tras día. El decorado también se repite y se repetirá, al final, de los días, a cada uno asignados. El árbol moviendo sus ramas, al sentir el empuje del aire, aquella nube que ligera pasa y parece que ya la vi antes. Y el pensamiento, movido, por un viento huracanado, pasa alocado como la nube y parece que ya lo pensé antes...









