Cerrar los ojos, adentrarse al misterio
de los sonidos de la cantata de Bach
y no poder descifrar lo que se siente.
El olor insípido de los pasos en la nieve,
cuando, andando, cruje bajo los pies.
Un bocado a la suculenta manzana, separo
pulpa del sabor, intentando retener este.
Impasible el agua desgastando la piedra
sin que altere su constante trasparencia.
Inspirar, una y otra vez, el olor de los jazmines,
¿nota la planta cada vez que inhalo su perfume?
Palabras dichas a la luz tersa de la tarde,
¿Quedan en el aire?
O se van, con las llameantes luces del ocaso.