El alba entrar rosada quería

El alba entrar rosada quería,
entre los calcáreos riscos y los árboles
sumidos aún en el verdor de la noche,
pero una nube entorpeció su ansia.

Faetón, brioso en sus corceles
y al grito ¡el día es mío¡ empujó
a un lado a la efímera Aurora,
bruñendo las peñas y las hojas.

El poeta modifica el color de su verso.
El pintor borra el cielo ¡tan rosado¡
Melodía Interrumpida deja el mirlo,
colgada de las ramas de los árboles.
Con ímpetu se ilumina el río huyendo
hacia los mares, mientras la nube,
inoportuna e inconsciente,
vaga al otro lado del valle.

Cae fina y persistente lluvia

Cae fina y persistente lluvia.
La calle juega a ser espejo.
En él se reproducen nieblas
cargadas de negrura y olvido,
A través de la obsidiana miro
si el sentido es hacia el futuro
o si retroceder puedo al pasado.

Lo pasado el tiempo ha consumido,
no se puede volver a la nada.
El viento trae, a veces sin medida,
gotas de nostalgia,
como el agua, incoloras, inodoras
y en ocasiones algo insípidas

Cantata de Bach

Cerrar los ojos, adentrarse al misterio
de los sonidos de la cantata de Bach
y no poder descifrar lo que se siente.

El olor insípido de los pasos en la nieve,
cuando, andando, cruje bajo los pies.

Un bocado a la suculenta manzana, separo
pulpa del sabor, intentando retener este.

Impasible el agua desgastando la piedra
sin que altere su constante trasparencia.

Inspirar, una y otra vez, el olor de los jazmines,
¿nota la planta cada vez que inhalo su perfume?

Palabras dichas a la luz tersa de la tarde,
¿Quedan en el aire?
O se van, con las llameantes luces del ocaso.