Contempló la bajamar y su brillo
cicatrizando la arena mojada.
Con calma se forman afluentes y ríos
en un tránsito sutil en que se agitan
por la llamada irresistible de la mar
a quien la pálida luna embrava.
Cuerpo y sombra en la aridez dunar.
Ahora que la vida lenta se desplaza
del primero la lozana tersura se retira
en un rictus de constancia persistente
e impasible y serena la sombra permanece.
