Prados verdes

Es verde la alfombra extendida sobre los campos.
Las últimas lluvias de julio nutrieron de color
árboles, matorrales y prados.
Los pájaros en abierta algarabía, de vuelos y trinos,
se adentran en el follaje y picotean
la fruta, que aún no está en sazón.
Las lánguidas brisas traen aromas
de los tardíos rosales, apresurados 
por mostrarse de diferente color,
al tiempo que parecen agotarse bajo el sol tardío.

Tardes de verano con maneras repetidas.
Antes sin conciencia de su misterio,
hoy, con la extrañeza y el misterio de vivir.
Hay un canto de pájaros cercanos
entre las ramas del naranjo,
en esta hora que cae y trae la noche
a pasos muy cansados, 
trayendo la sombra desde 
donde antes había luz,
apagando el mundo por un tiempo
que se hace interminable
encendiendo los recuerdos
hasta la llegada del alba.

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