El día luminoso

El día luminoso ha concluido.
La oscuridad aguarda con su negrura.
El destello de la conversación
se desvanece ante el oscuro y fatalista
lustre del pensamiento, que ahora
vaga en su último hálito,
por bosques envueltos en blanca niebla
hacia el estancado y fangoso Aqueronte.
Siempre prematuro parece el viaje.
Teme no encontrar la barca en la orilla.

Adelantándose a los acontecimientos,
dentro del bosque y en un árbol apoyado,
Caronte espera.

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