Los sueños dejan, igual que los pasos en la orilla del agua, huellas, perecederas, firmes que la ilusión machacona y constante, quiere imponer a la realidad, hasta que la ola las borra entre espumas y silencios, dejando leves recuerdos de su forma al retirarse. El tiempo en la desdibujada arena, espera que regresen con la marea. La fuerza del sol en el ocaso, navegando firme sobre las olas forma una estela, de ensueño, que se acerca a la orilla, donde solo pudimos presentir los deseos en la sombra.
